-Por Carlos Tromben
¿Cuánta es la sutileza que puede alcanzar el diseño comunicacional de un gobierno?
Vivimos una época en que ex ministros de la dictadura acusan al nuevo equipo económico de actuar como si fuera parte un quinto gobierno de la Concertación, y a Lili Pérez sacar cuñas en revista Cosas, tales como “la élite no entiende el liderazgo de Piñera".
Da como para pensar.
La reforma tributaria es una notable apuesta política, pues supone atacar un dogma neoliberal. Sólo una mente autoflagelante e inoportuna podría admitir vergüenza concertacionista por no haberlo hecho antes. Una apuesta alta que no sólo favorece al Gobierno sino que apenas afecta a los empresarios. Cualquier tributarista sabe que la ley tendrá por definición agujeros, depreciaciones, créditos y subglosas, que el incremento se netea a nivel macro, que entran y salen platas del fisco para la reconstrucción. Y todos quedan felices.
Los mismos economistas y el ex ministro saben que la opción de endeudar al Estado en dólares (baratísima dada la buena calificación y el hambre de los inversionistas por colocar deuda, ahora que Grecia y España se cayeron) es complicada porque implica mayor caída del tipo de cambio. Además que es políticamente fome: el Gobierno no tiene siquiera que mandar una ley al parlamento. No hay discursos bonitos, debate público, y el niño Hinzpeter no se luce en las cámaras bajo el retrato de Allende como paladín del Estado.
Y el resultado, la apuesta alta que hacía mención comienza a cobrarse en política, con, además, gran margen de cintura para el control de daños.
De este modo, el Gobierno se ubica al centro y deja que los partidos oficialistas actúen como paco bueno (RN) y paco malo (UDI), produciendo la extrañeza esa de que los malestares gremialistas se terminan filtrando a través del Clinic.
Puntos a considerar al leer el diseño comunicacional, el que puede dar más frutos, más encima, ahora que viene el Mundial ¡Caramba!
En la izquierda se peca de rebajar intelectualmente al adversario porque no maneja los mismos conceptos, el mismo imaginario, pero que en la derecha no lean a Deleuze o Guattari no significa que no piensen en el inconciente colectivo y las percepciones.

Interesante, pero no explica por qué Piñera aumenta su reprobación.
ResponderSuprimirEl diseño está bien ... la estrategia también, pero los errores son demasiado grandes ... y eso alimenta la sensación que no saben gobernar. Es el peso de la realidad.
ResponderSuprimirPero de hecho, ... creo que explica muy bien porqué la reprobación es solo 38% y no un 60% o 65%.
Aún leyendo a Deleuze y Guattari, los ilustrados de izquierda no se diferencian de los ignorantes de derecha. Incluso, como que a veces se confunden y mimetizan... en el inconciente colectivo.
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